Cómo trabajamos
Comprender, definir y llevar a la práctica. Con un alcance claro en cada intervención.
Podés necesitar una mirada sobre un problema, un proyecto documentado o participación en una implementación. RealSol trabaja en Argentina integrando procesos, sistemas e infraestructura, con un alcance acordado para cada necesidad.
Consultoría, proyecto e implementación describen formas de intervenir. No constituyen un paquete que debas contratar completo ni una secuencia obligatoria de servicios de RealSol.
Una consultoría puede terminar con recomendaciones suficientes para decidir. Un proyecto puede entregarse para que lo ejecute tu equipo o un tercero. También podemos evaluar una participación en una implementación que ya tenga definiciones previas, revisando primero si la información disponible permite asumir ese trabajo.
Consultoría: comprender para decidir
Cuando hace falta una definición antes de actuar
Una dificultad puede tener varias causas posibles. También puede existir una decisión sobre un sistema, una inversión o una forma de trabajar sin criterios suficientes para comparar alternativas.
La consultoría permite analizar esa situación y establecer qué conviene hacer, qué información falta y qué decisiones deben resolverse primero.
Qué hacemos
Acordamos las preguntas que necesita responder el trabajo. Relevamos la situación, conversamos con los participantes correspondientes y revisamos la información disponible. Identificamos restricciones, dependencias y diferencias entre la necesidad y el funcionamiento actual.
El análisis relaciona las disciplinas que intervienen en el problema. No parte de la obligación de vender una plataforma ni de recomendar que todo cambie.
Qué recibe el cliente
Según el alcance, la entrega puede ser un diagnóstico, una comparación de alternativas o un conjunto de recomendaciones priorizadas. Debe expresar los hallazgos, los criterios utilizados, los supuestos y las cuestiones que todavía requieren información.
El cliente recibe una base para tomar decisiones. Si necesita avanzar, también puede quedar definida la siguiente intervención y qué debería resolver.
Cuándo puede terminar ahí
El trabajo puede concluir cuando el diagnóstico permite decidir, ordenar prioridades o encargar una acción a otro equipo. No hay obligación de contratar un proyecto o una implementación con RealSol.
Si el análisis identifica una incertidumbre que no pudo resolverse con la información disponible, se explicita. Ampliar el relevamiento o realizar una verificación adicional requiere evaluar su alcance.
Proyecto: definir una solución que pueda ejecutarse
Una definición concreta, con valor propio
Desarrollar un proyecto significa transformar una necesidad en una solución documentada: qué se hará, cómo deben relacionarse sus partes, qué condiciones necesita y con qué criterios podrá verificarse.
La profundidad depende del problema. No toda intervención necesita la misma cantidad de documentación, pero debe contar con las definiciones necesarias para el alcance contratado.
Qué puede contener
Según las disciplinas involucradas, un proyecto puede incluir:
- Objetivos, alcance y exclusiones de la intervención.
- Diseño de procesos y requisitos funcionales.
- Arquitectura de sistemas, comunicaciones o infraestructura tecnológica.
- Especificaciones, interfaces y reglas de integración.
- Alternativas evaluadas y fundamento de las decisiones adoptadas.
- Restricciones, dependencias y riesgos identificados.
- Etapas, responsabilidades y requisitos previos para implementar.
- Criterios de prueba y aceptación del trabajo.
La selección y el nivel de detalle de los entregables se acuerdan al contratar. Si participan otras especialidades, se distinguen sus definiciones de las que asume RealSol.
Por qué sirve aunque implemente otro equipo
La documentación da una referencia común para conversar con proveedores, evaluar propuestas y coordinar trabajos. Permite que las decisiones relevantes no dependan únicamente de conversaciones informales o de la interpretación de quien ejecuta.
También ayuda a reconocer incompatibilidades y necesidades pendientes antes de realizar cambios que luego puedan resultar costosos. No elimina toda incertidumbre, pero permite identificarla y tratarla con mayor anticipación.
Podés contratar el proyecto como resultado independiente. Las condiciones de entrega y uso de la documentación se acuerdan para que pueda cumplir la finalidad prevista. Los formatos, la propiedad intelectual, el código fuente, las licencias y la documentación editable se definen según cada contratación. La implementación puede quedar a cargo de tu equipo, de terceros o contar con participación de RealSol.
Implementación: participar con responsabilidades definidas
Qué puede asumir RealSol
Según la capacidad involucrada y el alcance acordado, podemos participar en desarrollo de software, integraciones, configuración tecnológica, coordinación, seguimiento y verificación de la solución.
Antes de comenzar revisamos la documentación de partida, las tareas, las dependencias y las condiciones de acceso y trabajo. Si el proyecto proviene de otro equipo, identificamos qué definiciones pueden utilizarse y cuáles necesitan revisión. Aceptar una participación no implica asumir automáticamente todas las decisiones o responsabilidades anteriores.
Cómo intervienen los demás participantes
Se establece qué hace RealSol, qué aporta el cliente y qué corresponde a proveedores o especialistas. También quién debe validar una definición, resolver una consulta o autorizar un cambio.
En proyectos con instalaciones físicas pueden participar arquitectos, electricistas, instaladores, integradores y otros profesionales. La coordinación de la solución tecnológica no sustituye la responsabilidad de cada especialidad ni equivale por sí sola a dirección de obra.
Seguimiento y control de desvíos
El seguimiento compara avances y resultados con lo acordado. Permite registrar dificultades, verificar dependencias y comunicar decisiones pendientes.
Si aparece un desvío, informamos qué lo origina, qué parte del trabajo afecta y qué alternativas requieren evaluación. Los ajustes de alcance, tiempos o recursos se acuerdan con los responsables correspondientes.
La verificación se realiza contra los criterios definidos para la intervención. Si una parte queda pendiente o depende de terceros, se registra su estado; no se presenta como completada por haber terminado otra tarea.
Qué acordamos antes de empezar
Alcance y entregables
Definimos el problema que se abordará, las tareas incluidas y las exclusiones. Establecemos qué recibirá el cliente y con qué nivel de detalle. Una necesidad mencionada durante una conversación no se convierte automáticamente en una tarea incorporada al trabajo.
Responsabilidades e información necesaria
Precisamos los participantes, las decisiones que deben tomar y la información o recursos que deben aportar. Los tiempos pueden depender de accesos, definiciones del cliente o intervenciones de terceros; esas dependencias deben quedar visibles.
Tiempos y puntos de revisión
Acordamos plazos, etapas y momentos de revisión según el alcance y las condiciones de partida. Asumimos el compromiso de trabajar sobre ese acuerdo y comunicar los desvíos cuando se identifican, para evaluar su impacto y decidir cómo continuar.
Criterios de entrega y cierre
Definimos cómo se revisarán los entregables y qué condiciones permiten dar por concluido el trabajo. El cierre debe dejar claro qué se entregó, qué se verificó y si existen asuntos pendientes con responsables definidos.
Cuando cambia la necesidad, revisamos el alcance
Es posible descubrir información nueva durante un proyecto. La forma de incorporarla importa tanto como su contenido.
Primero registramos el cambio y su motivo. Evaluamos si está incluido en el alcance o introduce una necesidad adicional, qué decisiones afecta y qué impacto tiene en entregables, tiempos, esfuerzo y condiciones económicas. Acordamos su tratamiento antes de ejecutarlo.
Un cambio puede incorporarse, reemplazar otra tarea, quedar para una etapa posterior o descartarse. No se acumula como un pedido indefinido sin revisar sus consecuencias.
Las correcciones de un trabajo que no cumple lo acordado se distinguen de las ampliaciones de alcance. El criterio es la definición aceptada para esa intervención, no el nombre que se le dé al pedido.
Decisiones que puedan seguirse y revisarse
Mantenemos registro de las definiciones relevantes, sus motivos y los acuerdos que modifican el trabajo. La documentación debe permitir comprender por qué se eligió una alternativa y cuál es la versión vigente de una definición.
La forma y frecuencia de comunicación se acuerdan según el proyecto. El propósito es que las decisiones no se pierdan entre conversaciones ni obliguen a reconstruir el contexto cada vez que participa otra persona.
El mantenimiento, el soporte posterior o nuevas etapas se definen expresamente. Terminar una intervención no crea un alcance abierto sobre todos los cambios futuros.
Hablemos de lo que necesitás resolver.
Podés llegar con una dificultad recién identificada, una decisión que necesita análisis o un proyecto que busca una participación concreta. La primera conversación sirve para comprender el contexto y determinar qué trabajo tiene sentido proponer. También podés explorar nuestras capacidades para conocer los tipos de necesidades que abordamos.
¿Cuál es el problema o proyecto y qué resultado necesitás alcanzar?
Incluí brevemente el contexto, la ubicación y si estás evaluando alternativas, definiendo el proyecto o preparando su implementación.